Resiliencia: ¿Qué es y cómo potenciarla en la familia?

A diario, experimentamos numerosas situaciones estresantes, en las que nos sentimos preocupados, temerosos y/o enojados; en esos momentos, por lo general, hacemos uso de nuestros recursos y estrategias para afrontar y atender dichos eventos. Sin embargo, hay situaciones que pueden sobrepasar nuestras estrategias de afrontamiento y por ello se convierten en una crisis.
Ahora bien, una persona puede experimentar una crisis, es decir, un evento adverso, altamente estresante y que pudiese ser traumático; y aun así lograr mantener su capacidad de adaptación. A esto se le denomina resiliencia. La resiliencia es la resistencia que surge cuando se afrontan experiencias de riesgo; se observa cuando una persona logra sobreponerse ante una crisis o un evento del cual se espera un impacto importante[1].
Pues, así como hablamos de esta capacidad a nivel individual, también se observa a nivel de las familias. Para Froma Walsh, la resiliencia familiar se entiende como ese potencial que tiene una familia para lograr recuperarse, reparar y crecer al momento de enfrentar retos; ya sean crisis inesperadas y puntuales o prolongadas[2].
Pensar en términos de resiliencia, es abrir la puerta a una posibilidad alterna. Ante la adversidad es probable que la miremos con anteojos que se centran en lo que no pasó, no ocurrió o no hubo, como un evento irreparable o una sentencia para toda la vida. Como también podemos contemplarla con anteojos que nos permitan reconocer que sí es difícil y puede ser doloroso, pero es un reto por afrontar. En la primera visión, no queda nada que esperar, el daño está hecho; mientras que, en la segunda, podemos reconocer que sí se afronta la adversidad, que en efecto existe; pero es un desafío dentro de la vida de la familia.
En 2017, Mercedes Ruiz y Elida Picota de Tapia, nos indicaban en un artículo, que una familia que se permite desarrollar su resiliencia se fortalece, y encuentra y potencia aquello que es rescatable dentro de lo trágico o adverso, dando nuevas posibilidades para resurgir. Hoy, después de diez meses de haber sido decretada una pandemia, es una visión oportuna y atinada. Una cualidad crucial en la resiliencia es que es dinámica; como menciona la Asociación Americana de Psicología es como un músculo que se puede fortalecer, es un proceso, más que solo un rasgo o una meta.
¿Cómo podemos potenciar la resiliencia familiar?
Cuando pensamos en resiliencia familiar, es vital recordar que cada familia es única y se encuentra en un contexto específico. Walsh nos resalta tres procesos claves cuando pensamos en la promoción de la resiliencia familiar. A continuación, presentamos los procesos, seguidos de algunas preguntas para reflexionar:
1. Nuestro sistema de creencias: ¿cómo vemos la adversidad? ¿qué visión compartimos entre todos sobre este momento? ¿cómo podemos entender esta crisis? ¿cómo podemos darle un significado?
2. Los patrones de organización: ¿cómo nos organizamos o reorganizamos? ¿cómo logramos colocar rutinas y una estructura más flexible? ¿con qué redes de apoyo contamos?
3. La comunicación en la familia: ¿cómo nos comunicamos en este momento? ¿nos damos permiso para hablar de cómo nos sentimos? ¿es seguro poder conversar de nuestras emociones? ¿cómo logramos hacer acuerdos frente a los problemas? ¿hay espacio para escucharnos a todos?
La resiliencia familiar es un proceso; por ende, puede desarrollarse. Requiere de un diálogo y reflexión entre los miembros de la familia. Asimismo, la relación entre los miembros de la familia es importante; el foco no está en la mera resolución de problemas.
Finalmente, la resiliencia nos permite hacer frente a las pérdidas y a las crisis. No debe confundirse como un sinónimo de actitud positiva o de “todo estará bien” a ciegas. La resiliencia es la capacidad para reconocer cuan impactante es un evento que nos remueve a los miembros de una familia y, a la vez, nos permite detenernos, reorganizarnos, movilizar o reconstruir nuestras redes de apoyo, colocar metas concretas y darle un significado a la situación.
Referencias:
American Psychological Association. (2012). Building your resilience. https://www.apa.org/topics/resilience
Ruiz, M., & Picota de Tapia, E. (2017, 31 julio). Resiliencia Familiar en cada etapa del ciclo vital de la familia. Instituto Panameño de Terapia Familiar y de Pareja. https://www.iptfp.com/single-post/2017/07/31/resiliencia-familiar-en-cada-etapa-del-ciclo-vital-de-la-familia-mercedes-ru%C3%ADz-y-elida-pi
RUTTER, M. (2006). Implications of Resilience Concepts for Scientific Understanding. Annals of the New York Academy of Sciences, 1094(1), 1-12. https://doi.org/10.1196/annals.1376.002
Walsh, F. (2012). Family Resilience. Strengths Forged through Adversity. En F. Walsh (Ed.), Normal Family Processes (4.a ed., pp. 399-427). New York: Guilford Press.

[1] RUTTER, M. (2006). Implications of Resilience Concepts for Scientific Understanding. Annals of the New York Academy of Sciences, 1094(1), 1-12. https://doi.org/10.1196/annals.1376.002 [2] Walsh, F. (2012). Family Resilience. Strenghts Forged through Adversity. En F. Walsh (Ed.), Normal Family Processes (4.a ed., pp. 399-427). New York: Guilford Press.



















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