• Jaravis J. Griffith

Claves del Autocuidado

Muchas veces estamos en modo "automático", nos centramos en las responsabilidades, la rutina, el trabajo, los hijos, en nuestras parejas y se nos olvida un área muy importante: nosotros mismos.


Existen tres claves que nos permite cuidarnos:


1. Recuerda: Cuidarse a sí mismo es también una forma de cuidar a los demás. Poder contar con un espacio y tiempo para nosotros mismos nos permite descargar nuestra ansiedad o angustia, conectar con nosotros mismos y nuestras necesidades. Así podemos estar en mejor disponibilidad, tanto para nuestros hijos, como nuestras parejas.


2. Reflexiona: Autocuidarse no es sinónimo de egoísmo o ser malos padres/madres. Al contrario, para poder brindar ese bienestar y cuidado en los demás, primero debemos asegurarnos tenerlo en nosotros mismos (para más sobre cómo cuidarnos si somos madres o padres, puedes ver nuestro artículo anterior haciendo clic aquí).


3. ¿Cómo hacerlo?: Existen diferentes formas en que podemos elegir auto cuidarnos y éstas pueden proveerle un balance a nuestra vida: Contamos con el autocuidado físico, emocional, intelectual, social y espiritual.

  • Autocuidado físico: nuestra atención será hacia nuestro cuerpo (dormir más temprano, hacer ejercicios, dar un paseo al aire libre, comer algo rico y saludable, etc.).

  • Autocuidado emocional: enfocarnos en nuestros sentimientos, emociones y necesidades (detenernos a identificar y aceptar cómo estamos, expresar lo que sentimos hablando con alguien, escribiendo/pintando, tener un espacio de terapia).

  • Autocuidado intelectual: involucrarnos en actividades para nuestra mente, pensar, analizar o ser creativos (leer o escribir, aprender hacer algo nuevo, tomar talleres, hacer crucigramas o sopas de letras).

  • Autocuidado social: tener espacios para conectar con otras personas; desarrollando y manteniendo redes de apoyo (reunirse con amigos, participar en grupos y contactar amistades/familiares que se han distanciado).

  • Autocuidado espiritual: Conectar con tus valores y creencias a través de actividades de corte religioso o que brindan conexión espiritual (asistir a servicios religiosos o humanitarios, hacer meditación y/o confeccionar diarios de gratitud).


En este tiempo de pandemia, más que nunca se requiere poner mayor atención al autocuidado. Pues estamos, constantemente, bajo situaciones que no podemos controlar y que son cambiantes. Es fundamental recordar hacer pausas y dirigir nuestro foco de atención a evaluar cómo estamos y qué necesitamos; esto es vital para nuestra salud mental.



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