• María Eugenia Gutiérrez

¿Tristeza o depresión?


Has escuchado a tus amigos decir: “…esa noticia me ha puesto tan depre”? Y en realidad lo que sucedía era que se sentía triste con la noticia.


Con gran frecuencia, estos términos suelen ser utilizados como si fuesen sinónimos, cuando en realidad, hay una diferencia importante entre ambos, que vale la pena aclarar.


Comencemos por entender la diferencia entre emociones y sentimientos primero, para luego entrar en lo que implica la “depresión”.


Tanto las emociones, como los sentimientos son un conjunto de respuestas neuroquímicas de nuestro cerebro, ante diferentes tipos de estímulos, tanto externos (algo que veo o escucho, por ejemplo) como internos (pensamientos, recuerdos o algún padecimiento físico).


Las emociones aparecen de forma inmediata, espontánea, son transitorias, intensas, inconscientes, como respuesta a un estímulo y se dividen en básicas y secundarias.


Las emociones básicas, varían de acuerdo con el autor y mencionaré las 8 más habituales, según Paul Eckman y Robert Plutchick: alegría, enfado, miedo, tristeza, sorpresa, asco, confianza e interés.


Las emociones secundarias, son aprendidas, las adquirimos a través de nuestras experiencias en la vida: vergüenza, culpa, bochorno, satisfacción, desprecio, entusiasmo, complacencia, orgullo y placer.


Los sentimientos, por el contrario, son el producto de la valoración racional y del ser conscientes de las emociones, lo que determinará nuestro estado de ánimo. Podría decirse entonces, que los sentimientos son la suma de la emoción y el pensamiento.


Son de más larga duración, más complejos, menos intensos, más lentos y conscientes, aparecen después de haber procesado racionalmente la emoción original, son la interpretación de las reacciones emocionales y se dividen en positivos o negativos.


Se consideran sentimientos positivos aquellos que producen una sensación agradable y de bienestar en la persona. Contribuyen en gran medida a conservar nuestra salud física y psíquica.


Entre estos están: felicidad, amor, euforia, esperanza, motivación, pasión, satisfacción, diversión, bienestar y entusiasmo.


Los sentimientos negativos producen malestar y son desagradables para la persona. No quiere decir que sean malos, también son necesarios para nuestro progreso y desarrollo como seres humanos.


Entre estos están: enfado, ira, miedo, tristeza, culpa, estrés, frustración, indignación, vergüenza y vulnerabilidad.


Si bien es cierto que la tristeza es una emoción, al ser consciente de ella y ligarla a pensamientos, se convierte en un sentimiento.

A diferencia de las emociones y sentimientos, la depresión es un trastorno emocional, secundario al desbalance de neurotransmisores cerebrales, entre otras sustancias, que regulan nuestras emociones, pensamientos y conducta; por ende, afecta tanto la salud emocional, como la física y la funcionalidad en las actividades de la vida diaria de la persona.


Pueden presentar:

  • Sentimientos de tristeza, la mayor parte del día y sin motivo aparente;

  • Ganas de llorar, vacío o desesperanza;

  • Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos de poca importancia;

  • Pérdida de interés o placer por la mayoría de las actividades habituales;

  • Alteraciones del sueño, como insomnio o dormir demasiado;

  • Cansancio, falta de energía, por lo que incluso las tareas pequeñas requieren de un esfuerzo mayor;

  • Falta de apetito o comer demasiado;

  • Lentitud para razonar, hablar o hacer movimientos corporales;

  • Ansiedad, agitación o inquietud;

  • Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos del pasado o auto reproches;

  • Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas;

  • Pensamientos frecuentes o recurrentes sobre la muerte, pensamientos o intentos suicidas;

  • Problemas físicos inexplicables como dolor de espalda o de cabeza.


La depresión es mucho más que una tristeza pasajera y no es una debilidad, como muchos consideran.

Los síntomas anotados arriba, son los síntomas generales de la depresión. Sin embargo, éstos varían de acuerdo con la población afectada. No son los mismos en niños, adolescentes, adultos, ni personas mayores.


La depresión se puede tratar, tanto con medicación, como con psicoterapia y el ideal es que sean las dos al mismo tiempo. Puede requerir de tratamiento a largo plazo y la mayoría de las personas presentan mejoría significativa con el tratamiento, llevando una vida funcional.


Entonces, ¿estás triste o deprimid@?


Si notas que has estado experimentando los síntomas descritos arriba, sería importante visitar un especialista de salud mental.




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