• Instituto Panameño De Terapia Familiar Y De Pareja

Rutinas familiares que promueven la salud mental - 2a parte

Siguiendo la propuesta de nuestra última publicación de comenzar el año con algunos cambios en las rutinas familiares que generan salud mental para todos, hoy agregamos estas 7:


  1. Respetar y valorar las diferencias: un mensaje clave para fomentar la salud mental familiar es que cada individuo tiene espacio para ser su propia persona, con gustos, intereses y formas de ser particulares. Cuando surja una diferencia, detener la crítica y verlo como una oportunidad para conocer un lado distinto de la persona, sin juicios, y buscando comprender cómo es. Esta es una rutina, particularmente, importante a incorporar y a su vez, particularmente, desafiante; ya que implica reconocer y cambiar la voz crítica que surge en automático y cambiarla por una más curiosa (quiero entender cómo es para ti), compasiva y flexible y adaptarnos a lo que difiere de nuestra preferencia y encontrar lo positivo en el otro.

  2. Apoyarse incondicionalmente con la presencia, la comprensión y el deseo de que cada uno esté bien. Incluso cuando haya diferencias de opinión, ser receptivo a la experiencia y tratar de comprender cómo es para la persona que lo vive, transmitirse que cuentan con el apoyo del otro, que no están solos en lo que sea que estén experimentando y que el amor que los une como familia los sostiene incluso en los momentos de mayor vulnerabilidad, como cuando hay sufrimiento, se enfrentan retos, hay miedo o problemas que no se resuelven fácilmente.

  3. Abordar conflictos: parte de lo que conlleva ser familia es generar la confianza para abordar temas difíciles. Esto se logra de a poco, con la costumbre, a lo largo del tiempo, de poner sobre la mesa lo que esté generando malestar y experimentando que no importa qué tan difícil sea o cuánto malestar genere, van a lograr superarlo juntos. Algunos temas requieren varias conversaciones, incluso escribirse notas para expresar con mayor claridad algunas ideas. Todo es válido siempre que sea con la intención de entenderse y apoyarse.

  4. Respetar los límites y valorar la voz interior. Desde pequeños, vamos desarrollando un sentido de lo que es bueno para nosotros y se ajusta a nuestras necesidades. Este sentido se puede transformar en un criterio valioso al ir tomando decisiones en la vida. Sin embargo, muchas veces se nos enseña a ser obedientes o a llenar las expectativas externas, sin detenernos a escuchar esa voz interior, pasándole consciente o inconscientemente por encima. Una rutina familiar poderosa es darle espacio a esa voz interior para ser escuchada. Preguntarnos “¿qué crees que necesitas en este momento?” “Qué dice tu voz interior?” (podemos llamarle intuición o voz sabia también) antes de tomar decisiones. No siempre podemos actuar con base a esta voz; pero al reconocerla y tomarla en cuenta, tenemos mayor posibilidad de tomar decisiones sabias. Esto incluye saber cuándo es necesario decir que no. Reconocer esta voz interior como familia permite que se puedan establecer límites adecuados.

  5. Hacer las paces pronto. Si bien el conflicto es inevitable en las familias, tener costumbres sanas alrededor de estos conflictos es muy importante para fomentar la salud mental. Por ejemplo, no aceptar y detener cualquier forma de violencia (golpes, empujones, insultos, humillaciones, amenazas) es indispensable para generar la confianza necesaria de que incluso los conflictos bien llevados pueden fortalecer la relación. Generar condiciones adecuadas para abordar los conflictos: un momento privado, donde haya suficiente calma interior para poder hablar y escuchar. Soltar la necesidad de “ganar” la pelea. Darle prioridad a generar bienestar, en vez de “tener la razón”.

  6. Tener detalles. Cultivar la necesidad de sentirnos vistos, valorados y queridos en familia, con detalles que lo comuniquen. Resaltar lo positivo que algún miembro de la familia haya hecho, incluso si es algo pequeño, con una palabra o gesto de reconocimiento. Sorprender al otro con una notita, con un mensaje de aliento, cuando está pasando por un momento difícil, o brindar ayuda en alguna tarea doméstica sin que se haya solicitado.

  7. Practicar la gratitud. Aprovechar los momentos juntos para compartir algo por lo que sentimos gratitud ese día: puede ser algo cotidiano como disfrutar de un lindo atardecer, o haber logrado cumplir con una tarea pendiente, o algo especial como haber recibido una buena noticia.



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