• Tiare E. Tapia P.

Las "pataletas"... ¿cómo lidiar con ellas?


Muchas veces, cuando nuestros hijos hacen una pataleta o una rabieta, nos preguntamos: ¿Qué la disparó o qué la generó?, ¿qué era lo que quería mi hijo o hija en ese momento? Otra de las preguntas que surgen tienen que ver con cómo los padres respondemos en ese momento: ¿Nos frustramos?, ¿nos enojamos?, ¿cedemos a lo que nos piden?, ¿buscamos un botón de silenciar? Y si fue en público… ¿sentimos vergüenza? Todas estas preguntas y las emociones que sentimos al vivir una pataleta de nuestros hij@s son válidas y, muchas veces, nos pasa que no sabemos qué hacer.


Con los niñ@s pequeñ@s, en la mayoría de las ocasiones, las pataletas son formas que tienen para expresar emociones no satisfactorias como el enojo, la frustración y/o el miedo. Muchas veces nuestros “peques” no saben cómo expresar de manera adaptativa o “apropiada” cuando algo no les gusta, o quieren algo o no logran que nosotros, como adultos, les entendamos o les demos lo que ellos sienten que necesitan en ese momento.


Las rabietas vienen en todo tipo de colores, sabores y magnitudes, pueden ser leves o pueden llegar a ser muy agresivas, especialmente, en niños que tienen algún tipo de vulnerabilidad o que tienen dificultades para regular sus emociones.


A continuación, encontrarás algunos consejos o tips que te pueden ayudar a lidiar, de una forma más efectiva, las pataletas o rabietas de tus hij@s.


Advertencia: recuerda siempre que todos queremos mantener el statu quo y los niños también quieren hacerlo. Esto significa, la pataleta podría aumentar, en un inicio, especialmente si nuestros hij@s están acostumbrados a cómo nosotros respondemos; es decir, al cambiar nuestras formas de hacerlo, ellos van a tratar de mantener su comportamiento habitual. Por tanto, es normal que aumente la intensidad al enfrentarse al cambio.


RECORDEMOS QUE ESTAMOS APUNTANDO A UN CAMBIO A LARGO PLAZO.


1. A pesar de que muchas veces no somos responsables de las rabietas, nuestra respuesta puede incrementarla o reducirla. Si respondemos a esta rabieta con atención o regaños (que también son una forma de atención), es probable que l@s niñ@s lo vean como una forma efectiva de que se reconozcan sus necesidades. Mantén la calma. No podemos controlar la forma en que nuestros hij@s reaccionan, pero sí podemos controlar cómo reaccionamos nosotros.


2. Valida y reconoce la frustración del niñ@ cuando no logra obtener lo que quiere. Esto ayudará a reducir la respuesta emocional y minimizará la rabieta. Todas las emociones son válidas siempre, porque vienen de nuestra historia, de nuestro sistema de creencias y de nuestra biología. Por lo tanto, reconocerlas y validarlas es importante para poder regularlas. La validación, usada frecuentemente, también ayuda a evitar que las pataletas escalen.


3. Refuerza únicamente la conducta positiva. Por ejemplo, cuando el niño logra pedir las cosas usando sus palabras, o cuando la emoción esté regulada. Se logra más con el reforzamiento positivo que con los castigos y restricciones. Decir, constantemente, que no a todo es un modelo que los niñ@s aprenden y tienden a imitar. Por el contrario, al reforzar de manera positiva, dando alternativas, opciones de acción y conductas, le damos la oportunidad al niño de aprender y escoger hacer algo diferente.


4. Reconoce cuáles son los gatillos habituales de las pataletas. Muchas veces las pataletas se dan en contextos particulares, o cuando hay ciertos factores de vulnerabilidad que podemos ir reconociendo de antemano. Al reconocer estos factores o “gatillos” podemos distraer o calmar al niño antes de que la rabieta escale.


5. Enséñale a tu hij@ a tomar un tiempo fuera, y ojalá cuando esté tranquilo, enséñale a relajarse. Tomar un tiempo fuera es una técnica que permite alejarlos del estímulo que les causa la emoción desregulada, para poder bajar la intensidad de la misma. El tiempo fuera funciona tanto para nuestr@s hij@s, como para nosotros.


6. Si tu hij@ se pone muy agresiv@, es importante mantener a los otros hij@s (si es el caso) seguros, fuera del alcance del niñ@.


7. Mantén los límites. Hay algunas cosas o situaciones que no son negociables. Ceder a todas las demandas de l@s niñ@s para evitar pataletas no les enseña a manejar y tolerar sus propias frustraciones.


8. No te enganches con las cosas que digan l@s niñ@s al momento de la pataleta o rabieta. Es normal que al estar molestos o frustrados traten de provocarnos con algunos comentarios. No entres en la pelea, mantén la calma.


9. Demuestra tu amor, incluso si en un momento sientes que estás molesto o enojado. Amamos a nuestros hij@s; aunque a veces hagan cosas que no nos gustan. Tener esto siempre en mente, puede ayudarnos a no dañar la autoestima de nuestros hij@s. Nos ayuda hacer una distinción entre la persona y su conducta en ese momento.


10. Evita el castigo físico. El golpe no enseña, no hace que l@s niñ@s entiendan más rápido, ni modela una conducta apropiada (si yo le pego al niño cuando estoy molesto, ¿qué evitará que el niño haga lo mismo cuando esté molesto?). La agresividad o violencia aumenta la respuesta agresiva en l@s niñ@s, lo cual provoca que algunos padres aumenten la intensidad de su respuesta agresiva, convirtiéndose en un círculo vicioso donde no se aprenden conductas adaptativas y efectivas.


Papás, recuerden: las pataletas se dan con regularidad y son normales en niños pequeños. Lo importante es enseñarles y ayudarles a que aprendan a regular las emociones que provocan las pataletas. La idea es aprender nuevas conductas, más que cambiar nuestra emoción.



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