• Andrea Herrera y Verónica Singh

¿Como crear un equipo co-parental en medio de una separacion o divorcio?


El divorcio es una crisis de transición que genera una nueva realidad familiar. Tomando en cuenta esta definición, se vuelve sumamente importante lograr que todos los miembros de la familia entiendan que se trata de una ruptura de la pareja y no de la familia. Para ello resulta crucial que se logre conservar o potenciar el equipo coparental.


En un divorcio la díada marital se disuelve en el aspecto romántico, sin embargo, seguirán siendo padres; por lo que deben formar un equipo parental eficiente que pueda dialogar y tomar decisiones sobre sus hijos y su bienestar. Deben ser capaces de priorizar el cuidado de los hijos y dejar de lado los resentimientos que llevan a rivalidades, que probablemente hayan surgido antes del divorcio, y que obstaculizan el proceso de llegar a acuerdos y construir una relación colaborativa para beneficio de los hijos.


Es importante recordar que cuando se permite que estas rivalidades prosperen, los más afectados son los hijos, sin importar la etapa de desarrollo en la cual se encuentren. Muchos padres piensan que los hijos adolescentes, al ser mayores, son capaces de entender y sobrellevar mejor la situación; pero ellos también están pasando por un proceso de duelo y de adaptación al nuevo sistema familiar.


Durante este proceso, los hijos pueden sentirse temerosos, traicionados y/o no tomados en cuenta. Es aquí donde un equipo coparental debe estar en sintonía y ser capaz de trabajar como protector del desarrollo evolutivo y de la personalidad de los hijos.


Si bien los padres están pasando por su propio proceso de duelo y adaptación, es importante que, en medio del dolor, enojo y/o miedo, puedan trabajar en mantener un equipo coparental eficiente.


Algunos puntos importantes para lograr este equipo coparental son:

1. Gestionar el dolor y el enojo: Es normal sentir dolor y enojo, pero estos sentimientos no tienen que regir el comportamiento. Es importante que cada uno pueda encontrar un espacio en el cual trabajar y expresar esos sentimientos propios de la crisis. Deben entender que ahora la pareja mantiene una relación completamente nueva y diferente, enfocada exclusivamente en el bienestar y cuidado de sus hijos. Es importante tener presente las necesidades de sus hijos antes que las propias.


2. Aceptar que son un equipo: al ser padres tendrán que tomar muchas decisiones juntos y para ello es importante tener en mente que están en el mismo equipo. No siempre estarán de acuerdo en la forma en que desean manejar determinada situación; pero antes de reaccionar es recomendable recordar que ambos desean lo mejor para sus hijos. En lugar de reaccionar de manera impulsiva ante una diferencia de opinión, traten de enfocarse en encontrar un punto medio.


3. La constancia es vital para los niños: es crucial que puedan llegar a acuerdos con respecto a reglas, horarios, responsabilidades y disciplina que se mantendrá en ambos hogares.


4. Trabajar en la comunicación entre ambos padres: Se requiere establecer nuevas pautas que promuevan el intercambio de información entre los progenitores. Es esencial mantener una comunicación pacífica, constante y útil. En algunos casos esto puede parecer casi imposible; pero el primer paso para lograrlo es tener presente que el esfuerzo es necesario para el bienestar de sus hijos. Antes de tener un contacto, puede ser útil preguntarse cómo sus acciones pueden afectar a sus hijos. Procurar que los hijos sean el enfoque de cada conversación.


No todos los contactos deben ser en persona. Los padres deben tratar de encontrar el medio de comunicación con el que se sientan más cómodos y que sea efectivo y libre de conflicto (por ejemplo, llamadas, textos, correos, etc.).


5. Propiciar que las visitas sean sencillas: Ir de una casa a otra es un momento difícil para los hijos, ya que deben separarse de uno de los padres por un tiempo. Entre las prácticas que pueden ayudar a hacer el proceso más sencillo están:

  • Recordarles a los hijos con tiempo que estarán yendo a visitar al otro padre en unos días;

  • Empacar con tiempo y asegurar que no dejen nada importante, sobre todo para los niños más pequeños que pueden tener juguetes especiales como peluches. Es recomendable que los hijos tengan algunos elementos básicos en ambas casas (pijamas, cepillo de dientes, etc.);

  • Se recomienda evitar recoger a los hijos de la casa del otro padre cuando el tiempo de visita ha terminado, ya que los hijos lo pueden interpretar como si un padre los está separando del otro o se podría interrumpir alguna actividad o momento especial. Lo ideal es que, al terminar el tiempo juntos, el padre al que le correspondía la visita, lo regrese a casa.

El camino para lograr un equipo coparental después del divorcio no es fácil, es un camino largo y lleno de obstáculos. Inevitablemente se cometerán errores de los cuales se aprenden y se harán los ajustes necesarios. Lo importante es mantener presente que ser un buen equipo será lo mejor para sus hijos y ésta debe ser su motivación para llegar a la meta.


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