Fatiga por Empatía: Cuidando a los que cuidan.

 

“Cuando tu compasión no te incluye a ti mismo está incompleta” ( Buddha)

 

Puede ser difícil pensar que la empatía y la compasión se agoten. ¿Cómo puede suceder esto?  Cuando participamos de actividades que son de carácter humano solemos pensar que nuestra voluntad para ayudar será siempre una fuente inagotable de energía, que podemos ser fuertes por y para los demás y que las necesidades de otros están a veces primero que las nuestras.  Lo cierto es que existe una condición llamada Desgaste por Empatía o Fatiga por Compasión que conlleva consecuencias importantes para aquellos que trabajamos cuidando de la salud física y/o emocional de otros como medios hospitalarios, fundaciones, consulta pública o privada.

 

Este término fue por primera vez definido en 1995 por el Doctor Charles Figley de la Universidad de Tulane en los Estados Unidos de la siguiente manera: “La Fatiga por Compasión es un estado experimentado por aquéllos a cargo de ayudar a personas y/o animales que atraviesan situaciones difíciles y/o de peligro; es un estado extremo de tensión y preocupación que incluye el sufrimiento por los que se ayuda al punto que puede crear  síntomas de estrés postraumático secundario al personal de asistencia."

 

Existen factores de riesgo para algunas personas que ingresan en este campo de la atención humanitaria y que los hacen más susceptibles de sufrir Fatiga por Compasión como:

  • Proceder de una tradición ser “Salvadores” en sus propios entornos familiares. Se trata de personas que fueron enseñadas a una edad temprana para cuidar las necesidades de los demás antes de cuidar de sus propias necesidades.

  • Necesidad marcada de ser “necesitado” y de ayudar a los demás, que borra todo límite.

  • Quienes han vivido una experiencia traumática pueden identificarse más estrechamente con determinados tipos de dolor o pérdida, y ser más vulnerables al estrés traumático secundario.   Existe el abordaje terapéutico llamado EMDR  (Eye Movement Desensitation and Reprocessing),  que proporciona ayuda para el manejo efectivo de los recuerdos traumáticos y sus síntomas.

  • La exposición prolongada a los pacientes, el número de pacientes asignados versus el tiempo del día sin descanso adecuado puede aumentar el riesgo.

En este sentido, tal como ocurre en las instrucciones de un avión, debemos estar alertas a las señales que nuestro cuerpo nos envía para poder brindar una mejor atención, es decir ponernos la máscara de oxígeno primero para poder auxiliar a otros.  Es posible practicar el autocuidado saludable y continuo mientras continúa exitosamente cuidando a los demás. De lo contrario, podemos enfrentar síntomas físicos y/o emocionales producto de la Fatiga por Compasión como:

 

Físicos: 

  • Trastornos del sueño, como pesadillas.

  • Hipertensión.

  • Cansancio.

  • Problemas de memoria y falta de concentración.

  • Tensión muscular.

  • Problemas digestivos.

 Emocionales: 

  • Irritabilidad.

  • Impotencia y desesperanza.

  • Insensibilidad e indiferencia.

  • Depresión y trastornos de ansiedad que,  llegan a afectar sus relaciones personales y familiares.

Si usted siente que está sufriendo de la fatiga por compasión, su camino hacia el bienestar comienza con un pequeño paso: la conciencia. El primer paso en la prevención o alivio de la fatiga por compasión, es reconocer los signos y los síntomas de su aparición.  Algunas recomendaciones:

  • Mejorar su conciencia con información sobre  la FC.

  • Aclare sus límites personales. Lo que funciona para usted; Lo que no lo hace.

  • Exprese sus necesidades verbalmente.

  • Mantener el contacto con la familia, los amigos y colegas; no aislarse.

  • Darse tiempo para la reflexión (por ejemplo: escribiendo, leyendo, orando y meditando);

  • Asumir actividades para el desarrollo personal (estudiar algo, llevar un diario, realizar actividades creativas, ejercitarse). 

  • Conciencia Plena (Mindfullness): Prestar atención de manera consciente al momento presente con interés, curiosidad y aceptación en el aquí y ahora.

 

El autocuidado, incluye seguir estándares reconocidos para cuidar de uno mismo (comer sano,  dormir, etc), pero también conviene utilizar un plan de auto-cuidado diseñado acorde a nuestras necesidades. El aceptar y comprometernos a  ayudar a otros nos pone un espejo por delante y la responsabilidad de estar sanos física y mentalmente.

 

Referencias: 

Carbonero, D.; Raya, E.; Caparros, N.; y Gimeno, C. (Coords) (2016) Respuestas transdisciplinares en una sociedad global. Aportaciones desde el Trabajo Social. Logroño: Universidad de La Rioja.

http://www.headington-institute.org/files/vicarious-trauma-handout-in-latin-american-spanish_86567.pdf

 

 

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